Las luces de Navidad están por todas partes y ya no quedan pájaros en las antenas de los bloques de pisos. Las calles del centro huelen a castañas, chimeneas e incienso. Los escaparates de las tiendas son orquestas de colores. Los niños pequeños empiezan a tener por costumbre quejarse porque tienen que llevar abrigos. Los relojes resuelven pasatiempos a medida que los árboles se desnudan.
¿Nosotros? Nosotros pedimos la abolición de los lunes, nosotros compramos el periódico para cambiar las noticias y para leer la programación televisiva. Y yo me pregunto si para poder amar hay que aprender francés y si existe algún mapa mundi a escala real que no tenga zonas de costa. A la madre de Amélie Poulain no le gustaban los atletas que señalan al cielo cuando ganan, a mí me sacan de quicio las personas que sobreviven gracias a los cuidados médicos que reciben en un hospital y sugieren un gris agradecimiento a Dios. Las jornadas con más horas de noche están conquistando los calendarios y no nos damos cuenta de que, en las regiones polares, los inviernos se prolongan seis meses y, durante dicho periodo de tiempo, no sale ni una vez el Sol. Cuando me preguntabas qué quería ser de mayor, te decía que me encantaría dibujar las instrucciones para montar los juguetes de los huevos Kinder y tú reías al son de los semáforos, bailando con luces: acelerabas. No sé si vamos a estar mucho más tiempo por aquí, no sabes si querremos quedarnos por más días. Ya llamaremos a un taxi.
No nos quedará nada cuando se nos contagie la tos en lugar de la risa. No nos quedará nada cuando no quede otro remedio que ponerse guantes. No nos quedará nada cuando caiga la nieve.
No sabremos nadar cuando vuelva el verano.
Invierno lo llaman... O amor. Ya no me acuerdo.
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6 comentarios:
Ahora mismo Luís me está susurrando un "sálvame de este frio mortal en la piel, abrígame, sálvame...".
No importa cómo lo llamen, importa lo que realmente es, y comprar periodicos para cambiar las noticias creo que es lo único por lo que deberíamos gastarnos el dinero en periodistas que nos manipulan cómo les da la gana.
Yo hoy necesito escribir, y me duelen los píes de frío. :)
"Esos fantasmas que amás tienen algo al fin"
El invierno es una estación curiosa. A casi todo el mundo le gusta el verano, pero no hay mejor complice del amor que el invierno, que con su tacto helado empuja a las almas para que se den calor.
Un saludo y un canto de ballena. =)
El invierno vuelve como un fantasma con varios asuntos pendientes. Yo sólo espero que no se lleve consigo el amor. Un beso, y gracias por pasarte. Nos leemos.
me ha gustado un montón!!
super original...;)
Yo de pequeña quería ser vendedora de mecheros, pero reconozco que escribir las instrucciones de los huevos kinder tiene mas encanto, casi tanto como el invierno y su prolongacion de horas de noche :)te sigo
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