sábado, 24 de octubre de 2009

(sur)Vivre

Vivir es esperar porque las despedidas son mentiras piadosas. No hay tiendas donde vendan suerte. Caer puede no ser un error. Yo una tarde de otoño me enamoré en un autobús. No sé por qué ni de quién, pero en realidad eso nunca se sabe cuando uno se enamora. Él leía poesía. O eso parecía. Seguramente estaría dejándose llevar por los versos de algún poeta ruso, de esos que dicen que no todos podemos ser manzanas y que tras la muralla del cementerio ya no late ningún corazón. De repente me vi buscando adjetivos capaces de describir la revolución que sentí en mi corazón al ver cómo la luz del atardecer caía sobre él e inundaba todo su cabello, fabricando miles de colores diferentes. Colores que yo nunca antes había visto ni imaginado. Al final, decidí que los diccionarios no sirven cuando te enamoras. Y yo podría haber nadado en sus ojos, haberme hundido en su azul para después salir o no a flote. Podría haber inventado mapas, hecho trizas calendarios, dado sentido a todo este ruido. Pero me bajé en la siguiente parada. Y ahora escucho un leve ronroneo y todas mis canciones me dicen que soy una cobarde. No puedes quedarte aquí. Ahí afuera hay un mundo repleto de corazones que esperan ser conquistados, repleto de historias que están deseando ser contadas. Hay mentiras y verdades, hay golpes, caídas, pinceles, flores, nieve, globos, catástrofes, luz. Hay gente que hará que valga la pena vivir aunque sólo sea por un segundo, por un puto segundo que lo cambie todo. Porque estás vacía, o vacío, da igual. Y pensarás en la muerte, en si Dios existe, en qué ropa ponerte, en llamar o no, en qué quieres ser de mayor, en cuánto tiempo queda para llegar, en que no se ve ningún mar por la ventana, en las sábanas revueltas, los libros subrayados, el primer beso, en tu comida preferida, los aviones, las distancias, en cuánto cuesta, en el miedo, en las hojas secas, la torre Eiffel, por qué a mí, en los recuerdos, la tristeza, en que en esta calle nunca se encuentra aparcamiento, la vida, el olvido, el amor, el amor, el amor y en si te dará tiempo. Sin darte cuenta de que nunca, nunca, nunca nos da tiempo.

1 comentario:

ilusión dijo...

Tengo los pelos de punta.
Creo que cualquier texto que puedan escribir mis dedos se quedará corto a tu lado.
"Y yo podría haber nadado en sus ojos, haberme hundido en su azul para después salir o no a flote. Podría haber inventado mapas, hecho trizas calendarios, dado sentido a todo este ruido. Pero me bajé en la siguiente parada. Y ahora escucho un leve ronroneo y todas mis canciones me dicen que soy una cobarde."
Y siempre acabamos sumergidas en preguntas estúpidas, en todas las cosas que nos alejan del amor. ¿Pero qué es amor?
No lo sé, ni la RAE tampoco, creo que nadie es capaz de definir lo que se siente por alguien, ni de cuantificarlo.
Tus palabras son poesía señorita.
Tú eres poesía.

y la vida? es una mezcla de todo.